LAS CHICAS DEL BARRIO
Bueno, por distintos comentarios que me habéis ido haciendo parece que os habéis quedado como con miedo. ¡Qué no!, lo que sí es, es todo subrrealista, un país de paradojas, contrastes…nada aburrido.
Con los minis no sufráis, nos sabemos los asientos estratégicos para que tanto haya choque frontal como lateral no nos pase nada. Chss, ¿qué creíais?!y esque somos totalmente alteñas. No os digo más que ayer una señora me estuvo hablando un rato en el mini en aymara. No sé que decía, creo que flipaba con mis rastas…yo me limité a sonreír.
Y bueno no sólo eso!, el Lunes, hasta nos encontramos con una de las mujeres reporteras por la calle. Así nos las gastamos, saludando aquí saludando allá. Bueno bueno, es que tenemos amigos y todo. Y puedo alargar la “s”. porque no tenemos uno, no, tenemos 4, y de dos grupos diferentes! ¿ahora como os quedáis? Muertos ¿verdad? .
También tenemos enemigas. Tres perras alemanas del hostel. Pero mañana terminaremos con esto. Los nuevos amigos chilenos nos han ofrecido vivir en su casa. Y no nos vamos por ellas, no no. Nos vamos porque ya hemos agotado todos los recursos. Se han dado cuenta de que robamos fruta, leche y yogurt del desayuno y la relación con la recepción desde que se fueron los coleguis hosteleros es tensa. Pero gracias a anteriores visitas yo tengo no una, dos toallas magníficas…ya no tengo que secarme con la triste y pequeña toalla de manos que traje.
Estamos totalmente adaptadas al medio y nuestro ánimo lo demuestra. Antes íbamos a trabajar recelosas. Desde que El Alto declaró su odio a los medios de comunicación, y que específicamente me escupieran llegando al trabajo. Pero desde el último escupitajo de ayer, dónde nos dimos cuenta que la única intención era intentar robarnos, nuestro complejo por recibir odio racial ha desaparecido. Ya ni nos cortamos en la radio…y la de la tienda de enfrente a la redacción se sabe de memoria que a las 11 vamos a por el pan y una bolsa de patatas. Y después de comer, un alfajor de 50 centavos (0.05 centimos!!!, como dice Sonia, resulta inmoral).
Y es que somos del barrio.
Y así transcurren todos los días, pero no es una rutina normal amigas. En Bolivia cada día se festeja algo, claro está. Haber si os creéis que los atascos son porque sí, que los estandarte se compran para una vez al año, y que las orquestas ensañan para desfilar un día no mas (en verdad lo parece..porque mira que encima yo tengo mal oído pero es que son malos…con ganas).
Nada, nada, en La Paz y en El Alto se desfilan todos los días. El día del amigo, el día del peatón, el día anterior al día del amigo…todo vale. Cortamos la calle principal, que pase todo el mundo formando y en traje y listo!. Sí sí, aquí el ejército esta para algo hombre. Pero no sólo los militares, la policía, los bomberos, los maestros, los empresarios, los universitarios…hasta los basureros. Todos en doble fila de a uno, detrás de su correspondiente estandarte desfilan al ritmo del himno por el centro.
Y luego por la tarde, manifestación.
Yo creo que son los mismos siempre, que les gusta eso del mogollón.
Pero algo cambia…en las manis no van en fila. También ahí están bien organizados, y bien jerarquizados “yo puedo contarte porque estamos acá, pero mejor habla con el líder, yo sólo doy panfletos” “y yo sólo llevo la pancarta, perdona” “ a mí me han dicho que si no venía la asociación me hacía pagar multa del 100 bolivianos”. Pero no van en fila.
Y bueno, la policía tampoco desfila con ellos esta vez. Mira que normalmente, ya sea urbana, municipal que nacional les encanta ir con las botas puestas, la porra, los botes de humos preparados en el chaleco (todo bien preparado). Pero en las manis no. Cuando hay marchas se quedan en el cuartel, de charla. Y el más curioso asoma la cabecita por la puerta blindada, hace alguna gracia y vuelve a cerrar.
El resto de la ciudad pues sigue su ritmo. La gente entra y sale de los transportes corriendo, los vendedores te ofrecen todo tipo de comidas (cuesta llegar a casa y no comprar nada),los zapateros abrillantan botas igual y las chicas del barrio hablando de la pobreza en el mundo, el capitalismo y el cambio climático por la radio.
Y cuando ya cae la noche cerrada, cada mochuelo se va a su olivo a beber cerveza en su más querida intimidad. En nuestro caso, con la intención de conocer algo más, nos fuimos con los chilenos a un bar en el que supuestamente de daban un traje de spiderman con la consumición. Era trola.
Pero en el bar siguiente, les convencimos de que íbamos a conseguir animarle el bar si no dejaba unos disfraces y que además le grabábamos un video comercial. Y así fue. Algún día veréis en youtube a 4 imbéciles vestidos de spiderman obligando a bailar una coreografía patatera a las otras 8 personas solitarias que había en un bar muerto a ritmo de cumbia.
viernes, 9 de septiembre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
Nuestro quinto programa, sexualidad!
Para que sintais como tenerme en casa de vuelta mama, igualito
http://ia700703.us.archive.org/12/items/ElBaulDeAtipiri5ProgramaSexualidad/Sexualidad4septiembre.ogg
Para que sintais como tenerme en casa de vuelta mama, igualito
http://ia700703.us.archive.org/12/items/ElBaulDeAtipiri5ProgramaSexualidad/Sexualidad4septiembre.ogg
lunes, 5 de septiembre de 2011
TONTO EL ÚLTIMO
No hay NADA que describa mejor el estilo de vida de esta ciudad que el transporte, o movilidad como dicen aquí.
Lo primero de todo es que existen tres tipos de transportes públicos: los Micros (que son estos autobuses míticos estadounidenses de ir a la escuela) que son los más baratos pero tardan mucho y apenas tienen líneas; Los Minis, que son furgonetas sin maletero y con 12 asientos atrás y tres adelante…y tienen cada uno una línea perteneciendo a distintos sindicatos. No existe precio fijo en verdad. Y por último están los trufis que son taxis de precio y ruta fija.
Cómo funcionan los tres es muy sencillo.
Tú te plantas en la acera y vas leyendo los cartelitos de los que pasan, si ves un nombre que te suene que esté en la ruta del lugar al que quieres ir levantas la mano. Se para en medio de la carretera, así donde le parece mejor o le sale del freno y te montas. Cuando llegas a donde quieres ir simplemente dices “voy a bajar”, no hace falta ni chillar ni nada, y cuanto más rápido, bajito y mal lo digas mejor.
Esto funciona así de bien y así de sencillo cuándo el número de viajeros está más o menos igualado al número de movilidades. Lo cual sólo ocurre por la mañana en La Paz. Aprovecho a comentaros que aquí no existen reglas de tráfico.
Bueno sí existen…las de cada conductor. Los carriles son de pringuis y el ceda el paso directamente de imbéciles. Lo mismo hay tres carriles, que cuatro que hago eses por la calzada. El caso es adelantar al de al lado, avanzar dos milímetros más para que el señor que ha levantado la mano se monte en mi mini y no en el de atrás.
Porque como os decía, la armonía no es siempre así. Si hay muchos coches, el precio baja y los gritos de los ayudantes aumentan llamando a ocupar sus asientos libres. Es lo que suele ocurrir en La Ceja (principio de El Alto, dónde nos toca cambiar de mini, para llegar a Atipiri, también conocido como Mordor)
El caso, situémonos, esto es Sonia y yo que bajamos a la puerta del hostal miramos y escuchamos cual dice “ceja, ceja , ceja. Uno cincuenta, ya salimos!” y ahí nos montamos. La estrategia es ponerte en los asientos del medio, así si hay un accidente pues los de atrás y de adelante hacen de colchón.
Este detalle que parece de paranoico-miedoso no es baladí. Cada día vemos un accidente nuevo. Repito no hay carriles, no hay normas y sí muchos baches (aparte de unas curvas descomunales)
Bueno llegamos a La Ceja. Cruzamos la carretera, andamos dos cuadritas y aquí sí amigas mías, aquí sí es la leche. Unos 100 minis en fila de a cuatro, todos chillando sus destinos. En medio gente cruzando entre los coches, vendedores gritando la oferta del día y nosotras dos buscando los 2 minis de esos 100 que lleven hasta el distrito Atipiri.
Hay que andarse vivo, la caza de una “movilidad” es una tarea de reflejos y desarrollo físico. Te tienes que subir muy rápido!.
Eso sí, que maravilla que te deja dónde quieras. Que se para en una esquina y tú tienes que llegar dos portales más allá, pues da igual, tú no te bajas. Esperas a que arranque para volver a decir “me voy a bajar” y listo.
Claro también te puede pasar que lo digas 5 veces y no te paren…o que riéndote por lo bajines sobre lo cutre que era el museo de las ruinas arqueológicas se te pase la calle y llegues al final de la línea en un punto de la ciudad que desconoces totalmente.
Son cosas que pasan…
Pero hoy todo era distinto. Hoy era el 1º maravilloso día del peatón en Bolivia. Y ni UN coche podía circular. Ni un autobús, ni un taxi, ni un señor en silla motorizada, NADA. Sólo los bomberos, la policía y Evo Morales. Porque aquí las cosas si se hacen se hacen en serio, y la multa por coger hoy el coche era descomunal.
Asique nosotras nos hemos quedado sin excursioncita dominguera…y sin nada. Porque cuando digo que en serio, es en serio. Ya que es Domingo, y es día del peatón, pues cerramos todo.
Eso sí, QUE PAZ!, ni vendedores gritando, ni coches chillándote su ruta, nadie pitando. Y que manera de respirar….
A las 5 acababa la prohibición. A las 5 y media todo era igual que cualquier día.
Os había prometido algo ligero...espero que os hayais reido al menos.Otro día os cuento los entresijos de las elecciones ...
Os dejo el programa del jueves pasado, sobre la violencia de género: [ Audio: http://ia600700.us.archive.org/0/items/4progElBalDeAtipiri/Programa4-ViolenciaMachista.ogg]
No hay NADA que describa mejor el estilo de vida de esta ciudad que el transporte, o movilidad como dicen aquí.
Lo primero de todo es que existen tres tipos de transportes públicos: los Micros (que son estos autobuses míticos estadounidenses de ir a la escuela) que son los más baratos pero tardan mucho y apenas tienen líneas; Los Minis, que son furgonetas sin maletero y con 12 asientos atrás y tres adelante…y tienen cada uno una línea perteneciendo a distintos sindicatos. No existe precio fijo en verdad. Y por último están los trufis que son taxis de precio y ruta fija.
Cómo funcionan los tres es muy sencillo.
Tú te plantas en la acera y vas leyendo los cartelitos de los que pasan, si ves un nombre que te suene que esté en la ruta del lugar al que quieres ir levantas la mano. Se para en medio de la carretera, así donde le parece mejor o le sale del freno y te montas. Cuando llegas a donde quieres ir simplemente dices “voy a bajar”, no hace falta ni chillar ni nada, y cuanto más rápido, bajito y mal lo digas mejor.
Esto funciona así de bien y así de sencillo cuándo el número de viajeros está más o menos igualado al número de movilidades. Lo cual sólo ocurre por la mañana en La Paz. Aprovecho a comentaros que aquí no existen reglas de tráfico.
Bueno sí existen…las de cada conductor. Los carriles son de pringuis y el ceda el paso directamente de imbéciles. Lo mismo hay tres carriles, que cuatro que hago eses por la calzada. El caso es adelantar al de al lado, avanzar dos milímetros más para que el señor que ha levantado la mano se monte en mi mini y no en el de atrás.
Porque como os decía, la armonía no es siempre así. Si hay muchos coches, el precio baja y los gritos de los ayudantes aumentan llamando a ocupar sus asientos libres. Es lo que suele ocurrir en La Ceja (principio de El Alto, dónde nos toca cambiar de mini, para llegar a Atipiri, también conocido como Mordor)
El caso, situémonos, esto es Sonia y yo que bajamos a la puerta del hostal miramos y escuchamos cual dice “ceja, ceja , ceja. Uno cincuenta, ya salimos!” y ahí nos montamos. La estrategia es ponerte en los asientos del medio, así si hay un accidente pues los de atrás y de adelante hacen de colchón.
Este detalle que parece de paranoico-miedoso no es baladí. Cada día vemos un accidente nuevo. Repito no hay carriles, no hay normas y sí muchos baches (aparte de unas curvas descomunales)
Bueno llegamos a La Ceja. Cruzamos la carretera, andamos dos cuadritas y aquí sí amigas mías, aquí sí es la leche. Unos 100 minis en fila de a cuatro, todos chillando sus destinos. En medio gente cruzando entre los coches, vendedores gritando la oferta del día y nosotras dos buscando los 2 minis de esos 100 que lleven hasta el distrito Atipiri.
Hay que andarse vivo, la caza de una “movilidad” es una tarea de reflejos y desarrollo físico. Te tienes que subir muy rápido!.
Eso sí, que maravilla que te deja dónde quieras. Que se para en una esquina y tú tienes que llegar dos portales más allá, pues da igual, tú no te bajas. Esperas a que arranque para volver a decir “me voy a bajar” y listo.
Claro también te puede pasar que lo digas 5 veces y no te paren…o que riéndote por lo bajines sobre lo cutre que era el museo de las ruinas arqueológicas se te pase la calle y llegues al final de la línea en un punto de la ciudad que desconoces totalmente.
Son cosas que pasan…
Pero hoy todo era distinto. Hoy era el 1º maravilloso día del peatón en Bolivia. Y ni UN coche podía circular. Ni un autobús, ni un taxi, ni un señor en silla motorizada, NADA. Sólo los bomberos, la policía y Evo Morales. Porque aquí las cosas si se hacen se hacen en serio, y la multa por coger hoy el coche era descomunal.
Asique nosotras nos hemos quedado sin excursioncita dominguera…y sin nada. Porque cuando digo que en serio, es en serio. Ya que es Domingo, y es día del peatón, pues cerramos todo.
Eso sí, QUE PAZ!, ni vendedores gritando, ni coches chillándote su ruta, nadie pitando. Y que manera de respirar….
A las 5 acababa la prohibición. A las 5 y media todo era igual que cualquier día.
Os había prometido algo ligero...espero que os hayais reido al menos.Otro día os cuento los entresijos de las elecciones ...
Os dejo el programa del jueves pasado, sobre la violencia de género: [ Audio: http://ia600700.us.archive.org/0/items/4progElBalDeAtipiri/Programa4-ViolenciaMachista.ogg]
jueves, 1 de septiembre de 2011
Sálvese Quien Pueda
Según dice Tania, directora de Radio Atipiri y CECOPI, hemos venido en el mes más agetreado del país. Evo tiene que lidiar con los conflictos de El Alto y con los indígenas que están marchando desde Trinidad a La Paz en reclama de sus derechos.
El Alto, más poblado que la propia Paz, está habitado principalmente por Aymaras. Siempre ha sido una ciudad difícil ya que es una maqueta de todo Bolivia. Allí empezó la revolución en 2003 y esta ciudad suele marcar el panorama político y social. Sus gremios encabezan las huelgas, sus sindicatos hacen las reclamas más exigentes y como ya os he contado no se andan con chiquitas.
Pero no es oro todo lo que reluce. Y la política en El Alto más bien apesta. Bajo gremios, sindicatos y políticos del ayuntamiento sólo hay corrupción. Una corrupción inepta además. Nadie da pie con bola, ni le dejan dar. Tanto, que aquí la policía apenas significa nada. importa la masa, importa el gremio al que se pertenece, bien estructurado en un sistema vertical patriarcal que ya quisieran los Soprano.
El sábado tenía que trabajar con las mujeres, reporteras populares. Pero el programa se suspendió, se cambió por un homenaje a don Vicente. Don Vicente es un hombre de 72 años, que vive sólo cuidando de su ganado en una comunidad de El Alto. Hace dos años suplico a Tania hacer el taller de reporterismo con las mujeres y desde entonces tiene su media hora semanal en la radio, dónde informa de las novedades de su distrito-comunidad.
Pero a alguien del partido o del sindicato no le hacía gracia que alguien contara nada. Asique antes de la asamblea semanal de la comunidad, 600 personas, se encargó de correr el rumor de que Don Vicente era un espía (seguramente de la CIA, igual que los indígenas que están marchando para hablar con Evo). La asamblea decidió pues, que Don Vicente, a sus 72 años, debería portar leña desde el monte hasta la plaza principal, y delante de los 600 quemar su grabadora, su chaleco identificativo y su carné de prensa. Y a empujones tuvo que hacerlo.
Tras el programa de este sábado, dónde le dimos otro chaleco y tratamos de devolverle la dignidad, la asamblea del pueblo consideró traición haber hablado sobre los hechos. Tras tumbarle en el suelo con las manos atadas ante la asamblea, por votación decidieron que era persona non grata en la comunidad y debía irse.
Así están las cosas en El Alto, y así están las cosas en Bolivia. El MAS ha declarado abiertamente que el principal enemigo del Estado son los periodistas.
Pero hoy yo no quería hablaros de política, ni siquiera ponerme seria, lo que realmente quería era hablaros de cómo es El Alto. De cómo es más bien nuestro día a día en El Alto y si no fuera porque evidentemente lo voy a hacer con un tono ácido que no pega con esto os lo cotnaría ya. No os preocupeis Sonia y yo tratamos de no reirnos delante de la gente, aunque a veces se hace difícil no tomarse a broma la vida.
Según dice Tania, directora de Radio Atipiri y CECOPI, hemos venido en el mes más agetreado del país. Evo tiene que lidiar con los conflictos de El Alto y con los indígenas que están marchando desde Trinidad a La Paz en reclama de sus derechos.
El Alto, más poblado que la propia Paz, está habitado principalmente por Aymaras. Siempre ha sido una ciudad difícil ya que es una maqueta de todo Bolivia. Allí empezó la revolución en 2003 y esta ciudad suele marcar el panorama político y social. Sus gremios encabezan las huelgas, sus sindicatos hacen las reclamas más exigentes y como ya os he contado no se andan con chiquitas.
Pero no es oro todo lo que reluce. Y la política en El Alto más bien apesta. Bajo gremios, sindicatos y políticos del ayuntamiento sólo hay corrupción. Una corrupción inepta además. Nadie da pie con bola, ni le dejan dar. Tanto, que aquí la policía apenas significa nada. importa la masa, importa el gremio al que se pertenece, bien estructurado en un sistema vertical patriarcal que ya quisieran los Soprano.
El sábado tenía que trabajar con las mujeres, reporteras populares. Pero el programa se suspendió, se cambió por un homenaje a don Vicente. Don Vicente es un hombre de 72 años, que vive sólo cuidando de su ganado en una comunidad de El Alto. Hace dos años suplico a Tania hacer el taller de reporterismo con las mujeres y desde entonces tiene su media hora semanal en la radio, dónde informa de las novedades de su distrito-comunidad.
Pero a alguien del partido o del sindicato no le hacía gracia que alguien contara nada. Asique antes de la asamblea semanal de la comunidad, 600 personas, se encargó de correr el rumor de que Don Vicente era un espía (seguramente de la CIA, igual que los indígenas que están marchando para hablar con Evo). La asamblea decidió pues, que Don Vicente, a sus 72 años, debería portar leña desde el monte hasta la plaza principal, y delante de los 600 quemar su grabadora, su chaleco identificativo y su carné de prensa. Y a empujones tuvo que hacerlo.
Tras el programa de este sábado, dónde le dimos otro chaleco y tratamos de devolverle la dignidad, la asamblea del pueblo consideró traición haber hablado sobre los hechos. Tras tumbarle en el suelo con las manos atadas ante la asamblea, por votación decidieron que era persona non grata en la comunidad y debía irse.
Así están las cosas en El Alto, y así están las cosas en Bolivia. El MAS ha declarado abiertamente que el principal enemigo del Estado son los periodistas.
Pero hoy yo no quería hablaros de política, ni siquiera ponerme seria, lo que realmente quería era hablaros de cómo es El Alto. De cómo es más bien nuestro día a día en El Alto y si no fuera porque evidentemente lo voy a hacer con un tono ácido que no pega con esto os lo cotnaría ya. No os preocupeis Sonia y yo tratamos de no reirnos delante de la gente, aunque a veces se hace difícil no tomarse a broma la vida.
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