martes, 4 de octubre de 2011

Nostalgia por el caos


   ( No he podido evitar tomar tu comentario, Sonia)


    Quizá os preguntáis porqué dejé de escribir, más aún porqué de repente a las 2 de la madrugada me pongo a escribir así como si nada hubiera pasado. Seguramente no os preguntéis nada porque hartos de que no actualice ni os metéis.

    Bueno, pues es que hay cosas que no cambian. El insomnio sigue siendo mi compañero madrileño al que olvido fácilmente cada vez que me muevo. Será el calor, serán los nervios del master, serán las prácticas, cómo no! claro, será el parqué (venga ya, no lo explicaré, creo que ayer hasta lo comentaba Cayo Lara "¿te has enterado de lo del piso franco de Mantys?, si las feministas de Juventud Sin Futuro...que tienen humedades")

  Efectivamente, este piso se ha convertido en una fuente de historias para no dormir.

 Ante la peligrosisima fuga de gas, que según Gas Natural sufrimos desde Marzo, hemos tratado de abordar el problema desde varios enfoques, pero nada da resultado:

-"No puede cambiar de titular, me consta que usted tiene el gas cortado desde Marzo"
-"Bueno, yo diría que no..."
- "Si, sí, por una fuga de gas. Debe de ser grande"
- "Pero si ya me lo arreglaron"
-"No no aquí no consta"
-"si envíe dos cartas"
- "Se habrán perdido, yo no puedo creerla, lo siento llame a un instalador y que le sellen los papeles"
-"¿Y si mañana explota mi casa?"
-"No creo, si dice que ya lo ha arreglado..."

Pues nada, llamamos a Jose Ignacio Lopez, instalador de gas y vecino del barrio.
- "Buenas, soy del Paseo Reina Cristina 13"
-"A si si, dime"
- "¿Podría firmarme de nuevo la revisión de la isntalación?"
-¿Otra vez?, si ya van dos, si seguis perdiendo cartas vais a tener que buscar otra estrategia
-¿Quién te pidio otra?
-El casero, bueno o su hijo o alguien en su nombre algo así recuerdo
....
- te dejo, que vienen los de Mapfre (espero sea por el suelo)

Pues no, era el de las persianas. Quien para desenganchar dos persianas pretende cobrarme 60 euros, bajo amenaza de cobrarme el doble si no le digo que sí ahora y tiene que volver otro día.
-"Yo es que te lo digo por tí....si a mi no me cuesta na´ hacerlo ahora"
-"Y a mí tampoco tirar de la persiana. Buenos días y buena suerte, que tengo un parqué que atender"

Y como ni vienen ni van a venir, vuelvo a llamar por teléfono al señor parquetista, a quién aún no tengo el gusto de conocer mas que por teléfono, es sí, conversaciones diarias.
-"Hola, soy del Paseo reina Cristina (o Maria Cristina intentando gobernarle, ya no se)"
- A claro, si
- Que me ha dicho Mapfre que tienes una cosita para contarme eh!,- que te lo callas to perro-
- A si si hoy mismo me han aprobado la obra
-Bueno quien dice hoy dice el Jueves pasado
- Si claro, pero a mí me lo han dicho hoy, ¿cómo puedes acusarme de eso?, si ya sabes si yo estoy deseandito empezar
- ¿Bueno y cuando vienes?
- mm...ee..pues ¿mañana?
- A qué hora?
- nosé, mediodía mas o menos, Bueno adiós

Se nota que ya hay feeling eee, confianza y tal.

   En fin, menos mal que en España, un país civilizado, primer mundo, tenemos seguros, servicios organizados y todo esto. Empresas que se preocupan de nuestro bienestar para que descansemos tranquilos, delegando nuestras tareas en ellos. Una actividad más que se suma a todas estos favores que el bienestar nos hace. Que consigue que los del primer mundo seamos los que más estrés sufrimos, que la calvicie, las depresiones y la fatiga sean las enfermedades de moda.

   No me queda otra que darle la razón a Sonia, y gritar que echo de menos el caos boliviano. Dónde cada noche llegaba a casa de mi rutina mundana, cenaba con una cervecita y una conversación agradable y sin más me iba a la cama.
   Nos pasamos la vida queriendo hacer esto y lo otro, sufriendo insatisfacción, queriendo gritarle al mundo. Y al final lo único que se necesita es tranquilidad, sobrevivir dignamente.

 Somos un animal cómodo vago, pero en Europa nos hemos equivocado al escoger qué delegar. Me acostumbré fácilmente a no tener muchas cosas, ni me di cuenta de no tener tele o internet en casa, hasta la falta de calefacción se asumía rápido. Ninguna de esas cosas me quito el sueño. Tampoco dormía mal por el estrés del tráfico, ni con miedo a que mañana me atracaran o tuviera un accidente.
Nada, dormía tranquila y me despertaba con no más esfuerzo de lo normal

Y llego aquí, a una vida tranquila, bastante fácil y muy feliz. Tengo de todo y puedo elegir lo que me dé la gana en los supermercados, para todos los gustos.

Pero no tengo curro, no tengo cuarto y menos casa, y dentro de poco ni siquiera una sanidad que me ayude o una educación que calme este ataque de inutilidad.

Solo tengo insomnio
 

 

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