viernes, 9 de septiembre de 2011

LAS CHICAS DEL BARRIO


Bueno, por distintos comentarios que me habéis ido haciendo parece que os habéis quedado como con miedo. ¡Qué no!, lo que sí es, es todo subrrealista, un país de paradojas, contrastes…nada aburrido.

Con los minis no sufráis, nos sabemos los asientos estratégicos para que tanto haya choque frontal como lateral no nos pase nada. Chss, ¿qué creíais?!y esque somos totalmente alteñas. No os digo más que ayer una señora me estuvo hablando un rato en el mini en aymara. No sé que decía, creo que flipaba con mis rastas…yo me limité a sonreír.

Y bueno no sólo eso!, el Lunes, hasta nos encontramos con una de las mujeres reporteras por la calle. Así nos las gastamos, saludando aquí saludando allá. Bueno bueno, es que tenemos amigos y todo. Y puedo alargar la “s”. porque no tenemos uno, no, tenemos 4, y de dos grupos diferentes! ¿ahora como os quedáis? Muertos ¿verdad? .

También tenemos enemigas. Tres perras alemanas del hostel. Pero mañana terminaremos con esto. Los nuevos amigos chilenos nos han ofrecido vivir en su casa. Y no nos vamos por ellas, no no. Nos vamos porque ya hemos agotado todos los recursos. Se han dado cuenta de que robamos fruta, leche y yogurt del desayuno y la relación con la recepción desde que se fueron los coleguis hosteleros es tensa. Pero gracias a anteriores visitas yo tengo no una, dos toallas magníficas…ya no tengo que secarme con la triste y pequeña toalla de manos que traje.

Estamos totalmente adaptadas al medio y nuestro ánimo lo demuestra. Antes íbamos a trabajar recelosas. Desde que El Alto declaró su odio a los medios de comunicación, y que específicamente me escupieran llegando al trabajo. Pero desde el último escupitajo de ayer, dónde nos dimos cuenta que la única intención era intentar robarnos, nuestro complejo por recibir odio racial ha desaparecido. Ya ni nos cortamos en la radio…y la de la tienda de enfrente a la redacción se sabe de memoria que a las 11 vamos a por el pan y una bolsa de patatas. Y después de comer, un alfajor de 50 centavos (0.05 centimos!!!, como dice Sonia, resulta inmoral).

Y es que somos del barrio.

Y así transcurren todos los días, pero no es una rutina normal amigas. En Bolivia cada día se festeja algo, claro está. Haber si os creéis que los atascos son porque sí, que los estandarte se compran para una vez al año, y que las orquestas ensañan para desfilar un día no mas (en verdad lo parece..porque mira que encima yo tengo mal oído pero es que son malos…con ganas).

Nada, nada, en La Paz y en El Alto se desfilan todos los días. El día del amigo, el día del peatón, el día anterior al día del amigo…todo vale. Cortamos la calle principal, que pase todo el mundo formando y en traje y listo!. Sí sí, aquí el ejército esta para algo hombre. Pero no sólo los militares, la policía, los bomberos, los maestros, los empresarios, los universitarios…hasta los basureros. Todos en doble fila de a uno, detrás de su correspondiente estandarte desfilan al ritmo del himno por el centro.

Y luego por la tarde, manifestación.

Yo creo que son los mismos siempre, que les gusta eso del mogollón.

Pero algo cambia…en las manis no van en fila. También ahí están bien organizados, y bien jerarquizados “yo puedo contarte porque estamos acá, pero mejor habla con el líder, yo sólo doy panfletos” “y yo sólo llevo la pancarta, perdona” “ a mí me han dicho que si no venía la asociación me hacía pagar multa del 100 bolivianos”. Pero no van en fila.

Y bueno, la policía tampoco desfila con ellos esta vez. Mira que normalmente, ya sea urbana, municipal que nacional les encanta ir con las botas puestas, la porra, los botes de humos preparados en el chaleco (todo bien preparado). Pero en las manis no. Cuando hay marchas se quedan en el cuartel, de charla. Y el más curioso asoma la cabecita por la puerta blindada, hace alguna gracia y vuelve a cerrar.

El resto de la ciudad pues sigue su ritmo. La gente entra y sale de los transportes corriendo, los vendedores te ofrecen todo tipo de comidas (cuesta llegar a casa y no comprar nada),los zapateros abrillantan botas igual y las chicas del barrio hablando de la pobreza en el mundo, el capitalismo y el cambio climático por la radio.

Y cuando ya cae la noche cerrada, cada mochuelo se va a su olivo a beber cerveza en su más querida intimidad. En nuestro caso, con la intención de conocer algo más, nos fuimos con los chilenos a un bar en el que supuestamente de daban un traje de spiderman con la consumición. Era trola.

Pero en el bar siguiente, les convencimos de que íbamos a conseguir animarle el bar si no dejaba unos disfraces y que además le grabábamos un video comercial. Y así fue. Algún día veréis en youtube a 4 imbéciles vestidos de spiderman obligando a bailar una coreografía patatera a las otras 8 personas solitarias que había en un bar muerto a ritmo de cumbia.